BEFORE POP

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Parte I




Parte II




Hemos escogido los años que van alrededor de 1968, año en que surgieron movimientos juveniles de tendencia revolucionaria, hasta 1974, año que marca el fin de la guerra de Vietnam. La música popular de esta época definió lo que después vinieron a ser las tendencias que dominaron el mainstream de las épocas posteriores hasta nuestros días. Estos son los factores que consideramos más importantes para hacer este mixtape:

Situémonos históricamente nombrando los acontecimientos culturales de la época. En plena guerra fría, con el fracaso de los movimientos estudiantiles del 68, comienza la decadencia de las utopías, sin embargo no deja de ser un peligro latente para el sistema hasta mucho tiempo después. Se comercializa la pastilla anticonceptiva, lo cual induce a la promiscuidad sexual. Los músicos comienzan a utilizar drogas psicotrópicas en búsqueda de inspiración. Se comienza a aceptar estudiantes negros en las universidades estadounidenses, lo cual propicia un ambiente de diversidad cultural, además que se consolidan distintas minorías étnicas como grupos que abogan por sus derechos. Influenciados por los beatniks de los años 50 surgen los hippies cómo la primera tribu urbana que tiene una voz política importante, especialmente a partir de su rechazo de la guerrra de Vietnam. La moda cambia radicalmente de dirección, ya que se desacraliza los estereotipos del buen vestir. A raíz de todo esto surge una cultura adolescente ávida de encontrar una identidad al irse diluyendo la moral represiva que dominaba la cultural occidental.

¿Acaso con todos estos cambios vimos el derrocamiento del sistema capitalista? La respuesta obvia es un no rotundo. Más bien lo que vemos es que cambia la lógica cultural del capitalismo. Vemos, por lo tanto, el surgimiento de la posmodernidad en la música con una explosión de propuestas musicales que cambian el panorama de la música popular para siempre. Ya no se trata de un único mercado al cuál se tiene que nutrir, sino que se fragmenta en una multiplicidad de rostros. Y esto, más que debilitar al sistema capitalista, lo nutre, ya que se apropia de esas propuestas artísticas para crear un infinidad de nichos que explotar: la descentralización como táctica de guerra.

Sin duda la diversidad musical es algo que todo melómano se siente feliz de celebrar, sin embargo no debemos ser ingenuos y pensar que se trata de una revolución contracultural que cambió el rostro del mundo, sino más bien fue la revolución de un sistema que cada vez más aceleradamente tiene la necesidad de cambiar para crecer sin medida.

Así que pónganse cómodos: los invitamos a gozar de nuestras transgresiones intrascendentes.